jueves 14 de julio de 2011

Harry Potter Y El Suspensivo Final

¿Qué cosas merecen presumirse?

Podríamos decir que ninguna, que presumir es odioso y detestable, pero obviamente estaríamos mintiendo. El presumir está en nuestra naturaleza. Siempre queremos destacar en algo o con algo o por algo. Nos lo han enseñado desde pequeños y hasta lo hacen los mismos animales, para preservar la raza ¿Por qué no aceptarlo? Así que repito mi pregunta ¿Qué cosas merecen presumirse?

En el año de 1998, la compañía Warner Bros. pudo presumir de haber realizado una muy benéfica locura: pagar un millón de libras por los derechos para adaptar cuatro novelas de una autora británica que se hacía llamar J. K. Rowling, y que hasta 1997 solo había publicado la primera de ellas, Harry Potter and the Philosopher Stone.

La mezcla de elementos fantásticos con una trama propia del bildungsroman, o novela de crecimiento o formación, aderezada con un collage de referencias fantásticas que igual incluían oscuros clásicos de la literatura (The Sword in the Stone, primer libro de la saga The Once and Future King de T. H. White por ejemplo) que cómics (la serie Books of Magic de Vertigo, en la que bastaría verle la facha a Timothy Hunter), habían encontrado su público no solo en la flemática Inglaterra, sino en cualquier lugar en el que se publicara, convirtiéndose de inmediato en uno de esos éxitos editoriales que tanto llaman la atención a los grandes estudios cinematográficos. 

Y lo presumible de dicho éxito es que aún fuera de los circuitos especializados de literatura fantástica y juvenil-infantil, por siempre herméticos, Harry Potter había logrado su impacto. Y podrá decirse lo que se quiera de sus seguidores y fanáticos (que no son los mismo), pero vaya que han sabido convertirse en una suerte de Legión.

Por su parte Rowling puede presumir de haber podido, en su primera y de momento única experiencia de negocios con esa bestia llamada Hollywood, ganarle la partida al imponer sus condiciones: que la cintas resultantes mantuvieran sus raíces británicas tanto en sus personajes como en sus locaciones, que los interpretes infantiles no fueran estrellas sino desconocidos, y que de querer los derechos de adaptación de esa primera y entonces exitosa novela publicada, sin importar los resultados en taquilla resultantes, se llevaran las cuatro que entonces tenía planeadas. Algo que, por cierto, no puede presumir con la industria editorial cuando le impuso el J. K. contra el simple Joanne ¿La pluma por siempre más poderosa que cualquier arma?

Dos años después, el joven actor inglés Daniel Radcliffe seguramente presumió haberse sacado el premio mayor de la lotería sin haber comprado boleto al ser descubierto por el productor David Heyman en un lugar público. Por su parte Heyman puede presumir de su buen tino, pues en ese mismo lugar en el que conoció a Radcliffe, convenció a sus padres para que lo llevaran a la audición que en ese momento se llevaba a cabo para buscar al personaje principal. La historia pueden presumir de ya conocerla: Radcliffe se queda con el papel principal.

El director y guionista norteamericano Chris Colombus, conocido por su exitoso trabajo con niños en cintas como Home Alone, puede presumir de haberse anotado otro éxito al lograr completar esa primera película de Harry Potter (estrenada en el 2001, con el mismo nombre del libro y luego de que el mismísimo Steven Spielberg había abandonado el proyecto). 

Y dicha cinta puede presumir hasta este momento de ocupar el noveno lugar de las películas con mayor recaudación a nivel mundial. 

Colombus también puede presumir hasta de forma triple, pues también dirigió la segunda: Harry Potter and The Chamber of Secrets (2002) y alcanzó a producir la tercera: Harry Potter and the Prisoner of Azkaban (2004).

Por su parte, el mexicano Alfonso Cuarón puede presumir que su película (... the Prisoner of Azkaban) es la que hasta el momento se lleva las mejores críticas de toda la saga, además de la preferencia de Rowling.

En fin, el estreno de la octava y última película de esta saga (ya vendrán otras, seguro): Harry Potter and the Deathly Hallows Part 2 (que adapta el séptimo y último libro de la saga, y que Warner decidió filmar en dos partes para aprovechar mejor las ya previsibles ganancias) de David Yates (el único director que puede presumir haber filmado tres cintas de la saga al hilo, aún sin las preferencias de crítica ni de público), hacen que uno irremediablemente volteé hacia esa década en la que Harry Potter ha estado presente en las pantallas cinematográficas y, sin importar de qué lado se encuentre: si entre los fanáticos o los detractores, pues parece que con este joven mago o se toma partido o se toma partido; uno pueda presumir sin ningún empacho que le ha tocado estar en ese inicio, en ese desarrollo y esa culminación de esa saga. Y por tanto, nos guste o no, de formar parte de una generación.

Pero bueno... Yo por mi parte puedo presumir cuatro cosas.

Primera: que la última película de Harry Potter que vi en el cine fue en la que buscaban una piedra (ya no recuerdo para qué).

Segunda: que tengo todas las películas que han salido en su respectivo formato casero, y que ninguna me costó un peso.

Tercera: que medio he visto parte de la tal saga. Y no de esas películas que tengo en casa, sino cuando me encuentro aprisionado en un viaje, en camión.

Y cuarta y última: que cada vez que me ha tocado escribir algo sobre Harry Potter, es porque me lo han pagado (1).

Pensándolo mejor: vaya que es odioso y detestable presumir cosas.

Atentamente: el Duende Callejero... 

(1) Oficialmente, este sería el texto que aparecería en El Debate hace una semana. El problema es que no atendí bien una observación sobre la extensión, así que por el espacio para el que estaba destinado, tuvo que editarse. La culpa fue mía. Pero bueno, aquí está íntegro.

6 Personajes célebres que aún no mueren, opinaron...:

edgarspp dijo...

Y nomas puedo decir un cosa, que bueno que se termino.

Luna Imaginaria dijo...

Quiénes son seguidores y quiénes fanáticos? Te cuento que me encanta la saga de Harry Potter, pero más en lo literario, la verdad... Tengo los siete libros y los he leído varias veces como un todo, pues eso son realmente: una novela en entregas. Me ha hecho reír, llorar, asustarme, admirarme, me ha conmovido y me ha fascinado, por supuesto. Me declaro admiradora absoluta e incondicional y, con todo, me gustó mucho tu artículo :-)
Saludos, Agustín!

El Duende Callejero dijo...

Pues de momento edgarspp, que con los hijitos de la triada principal largándose a la escuela a seguirle, se augura un "reboot" futuro.

Los seguidores son aquellos que, por ejemplo, esperan estrenos como los de esta noche para presumir sus boletos y van hasta vestidos y toda la cosa, pero al final se comprende que pueden vivir sin esta y sin cualquier saga. Lo suyo es cuestión de moda, de momento. Los fanáticos... Ehm... Para qué te explico si eres una Adriana. Saludos.

xixe dijo...

La fama y el éxito llegan por algo. No son gratuitos y algún mérito debe haber. Saludos.

El Duende Callejero dijo...

El gran mérito sin duda es haber sabido aprovechar toda esa mitología que se crea al hacer una "historia de formación". Si la odisea de Holden Caulfield hubiera sido sido adaptado a cine de forma benéfica (justificándolo, mimándolo), vaya que su éxito sería masivo, sin duda. Esas historias logran eso.

Por otro lado, también pienso que aventarle lodo a Harry Potter nomás porque sí, es deprimente.

Saludos.

Andres S. dijo...

muy buen blog, no hay que tener prejuicios. Hay libros y libros, contextos y contextos.
saludos
http://cine-simplemente-cine.blogspot.com/