martes, 26 de abril de 2011

... Y Contra Todo Pronóstico

La última vez que hablé con Álvaro Rendón, El Feroz, quedamos en que nos desquitaríamos de la mala experiencia de encontrar todas las taquerías cerradas después de las once de la noche, acá en su natal Los Mochis.

Era la costumbre: tras presentar un libro, nos íbamos con el escritor invitado a acabarnos la noche hablando aparentemente de libros, de autores y de películas. Y digo así, aparentemente, pues de lo que en realidad hablábamos, carajo, era de lo que significaba seguir vivos haciendo lo que más nos gustaba.

Y contra todo pronóstico, apuntó él precisamente aquella noche.

Y sí, hoy lo secundo: contra todo pronóstico.

A nadie debe extrañarle: él era el maestro de ceremonia de aquellas noches, de aquellas charlas. Si un tema se agotaba, de inmediato proponía otro. Si una cerveza se acababa, aunque no fuera la suya, él pedía otra. Si un cigarro se reducía a cenizas, aunque no fuera el suyo, él acercaba una llama.

Aquel momento no debía detenerse ¿Cuándo volveremos a estar todos así, aquí? Eso decía Álvaro Rendón, El Feroz.

Aquella noche algo fría, indignado porque en su terruño el miedo a las balas perdidas, a los levantones y a la posibilidad de encontrarse con un malicioso retén había provocado que fuéramos malos anfitriones, juró que eso jamás volvería a pasar.

El Feroz, feroz, dijo que quién sabe cómo diablos le haría, pero que él sacaría esa espina llevándonos a todos a cenar en una nueva cita que quedó sin fecha. Una que sería en Culiacán.

Allá hay un lugar que yo conozco en el que se andan con estas chingaderas, dijo.

Lo repito: era la costumbre.

Y lo repito: y la cita quedó sin fecha.

Ayer nos llegó la noticia de que Álvaro Rendón, El Feroz, se sumaba a esa estadística de ¿Víctimas? ¿Daños colaterales? ¿Qué, carajo, qué?

No importa preguntar ya qué se hará al respecto. Menos preguntar qué pasó o por qué. Solo importa una cosa: Álvaro Rendón, El Feroz, ya no está aquí y ya no estará aquí.

Nos quedamos sin él: eso es lo único que importa hoy.

Nos quedamos sin él: eso es lo que más duele hoy.

Nos quedamos sin él: eso es lo que más indigna hoy, mañana, lo que nos reste de vida a todos esos familiares, amigos y conocidos que aquí nos quedamos, y contra todo pronóstico.

Nos vemos luego, Feroz.

Atentamente, El Duende Callejero...

5 Personajes célebres que aún no mueren, opinaron...:

Carl Zand dijo...

Uno es inmortal siempre y cuando las estadísticas que leemos son de personas desconocidas para nosotros. Hoy, cuando las estadísticas que nos comunican, son concernientes a alguien que conocemos bien, uno de mis más cercanos amigos; el Feroz tenía amigos de todas las edades. Él era un joven de corazón, como la canción de Sinatra. Entonces, ya soy mortal. Jamás imaginé, sobre todo de esta persona tan carismática cmo él, quien siempre era el alma de la ocasión, no esté con nosotros nunca más... Este país desde hace mucho se fue a la mierda, si no es que siempre estuvo hundido en la mierda y así permanecerá. No importa lo que hagamos. ¿Acaso estamos destinados a andar por ahí con miedo como platillo principal en cada comida de nuestros días? Es una tristeza y una verdadera lástima. Todos quienes conocimos a Álvaro el Feroz, fuimos privilegiados, y somos muchos. Lo que me queda es, que el seguramente ha de estar bebiendo un Jack con Frank, el de los ojos azules y con un Faulkner y un Chandler que eran todos ellos sus viejos amigos. Tal vez también está hablando del Old Forester de Marlowe. De lo chingón que eran los diálogos del color del dinero con el mismísimo Eddie Felson. Él está con los grandes en la primera división. Nosotros, mientras tanto, lo recordamos con una gran sonrisa, como a él le hubiera gustado. Él no se andaba con chingaderas. Un gran hurra para el Feroz, quien segirá con nosotros de alguna manera. Nadie nos va a quitar a este generoso amigo. Saludo amigo Feroz. Saludo a sus amigos.

El Duende Callejero dijo...

Sí... Saludos a todos y a él, por supuesto.

Joel Meza dijo...

Chingada madre. Leí la nota en un periódico nacional esta mañana. No lo conocí pero inmediatamente pensé en tí, Duende, en el Ernesto y en el Poeta. Probablemente lo conocían, siendo colegas. Y ahora leo esta nota tuya y el comentario del Carlos.
Chingada madre.

xixe dijo...

No sé quién es o fue el señor Rendón, pero envío mis más sentidas condolencias. Saludos.

El Duende Callejero dijo...

saludos y gracias xixe, joel.