martes, 16 de junio de 2009

Bloomsday

16-06-2009: Bloomsday, Los Mochis... 

(2:30) Extraño, o mejor dicho: curioso... Es de madrugada y el sueño simplemente se ha ido ¿Otra vez? Sí, en efecto: otra vez. Vaya cosa... Iniciar el día tan temprano debería ser un augurio. Pero... ¿Por qué esa manía de querer regentearle al diario acontecer algún enervante de grandiosidad? Ni augurio ni nada más que un estar despierto antes de la hora, con apenas ¿Qué fue? ¿Una hora y minutos de sueño, no más? ¿Cabría definir a ese sueño como: Reparador? No, claro que no... La cabeza duele, los ojos pesan, pero inútil permanecer más en cama... Inútil, mil veces inútil. Lo he vivido antes: la historia de mi vida si mereciera escribirse, se resumiría en: durmió poco, estuvo despierto mucho tiempo, pero no logró nada más que histeria. Mejor, ya, levantarse, hacer algo ¿Algo qué? Eso resuena en la cabeza ¿Algo productivo? ¿Por qué esa manía de querer regentearle al diario acontecer algún enervante... Así, a secas? Pienso en eso mientras me levanto, mientras camino hacia la cocina, mientras lleno la cafetera con agua de la llave, mientras busco los filtros de papel en los cajones, mientras intento recordar algo que ayer me dije: no lo olvides (en vano, claro), mientras vierto el café (dos, tres, cuatro cucharadas), mientras enciendo el aparato ese, mientras espero y escucho que el agua hierve y sube y se filtra y en el vaso de cafetera la parda mezcla comienza a espetarme con su olor que, sí, nada logra ni significa ni es: un café sigue siendo un café aún de madrugada. Mientras, voy adquiriendo una noción ya no del sueño perdido, del calor que define este territorio. Bueno, también me pregunto cuánto calor más hará durante el día, mientras intento recordar qué era eso que ayer tan decididamente me dije: no lo olvides (en vano, claro)... Ninguna respuesta. Nada de nada de nada de nada... Pero, era de esperarse ¿No? (3:15) No, el reloj no da ánimo alguno. Lento, camina lento. Dentro de pocos minutos hará una hora que me levanté y sólo he logrado terminarme una taza de café y descubrir in situ, cómo es el sistema de defensa de una araña patona (para ello se necesita un encendedor y una telaraña, y paciencia y, bueno, algo de sadismo y mucha aracnofobia). Fue un café negro, ácido, qué asco de café, la verdad. El mismo de siempre, lo mismo de siempre para siempre y por siempre de siempre. Y en eso estoy cuando, solo, eso que no debía olvidar y que claro, había olvidado, llega. No hay fanfarrias, afortunadamente: es algo del trabajo (ah, por eso debí olvidarlo). Mr. M. fue muy claro: antes de que hagas planes, dijo, debes saber que necesitamos los tres programas para el miércoles. Sólo que unos días antes me sentí de ánimos y por ello, los tres programas (o lo que fueran) fueron terminados los pasados días de la pasada semana. El problema: actualmente los tres están extraviados a causa de esa manía de respaldar y borrar (y olvidar). Nunca ha servido de mucho ser previsor: ese es el mensaje, creo ¿Habrá mensaje?  (4:20) Revolver cajones, revolver recuerdos, revolverlo todo. Ese es el peor deporte de la historia y pretendo patentarlo. Me inspira una nota que acabo de leer (ah sí, prendí la computadora, navegué como doce minutos, leí noticias. Leí de forma automática. Pocas cosas por rescatar, quizá sólo una, que no contaré, claro): un hombre, en un país lejano, lejano, decidió pasar por la oficina de patentes para hacer una pesquisa... Llevaba una lista de cosas que en ese lugar lejano, lejano, eran de uso cotidiano. Bueno, también eran de manufactura local... La idea del hombre aquel, patentarlas, sí, hacerse dueño, pues, de esas cosas aprovechando o el descuido o la flojera o lo que fuera... Hago uso de la imaginación ahora y se me ocurre decir que el hombre aquel llevaba doce cosas en su lista. La sorpresa es que esas doce cosas no estaban patentadas. El hombre pidió los requisitos para patentarlas, y como eran cosas tan imbéciles como querer patentar el revolver cajones, revolver recuerdos, revolverlo todo como deporte... Pues gracias a su pericia, su ocio y ¿Su genio? (así decía la nota, no se me culpe a mí nada de eso: en este mundo sigue confundiéndose el genio con el ingenio y no hay problema), el hombre logró patentarlo todo y, sin más, hacerse rico a expensas del coraje del resto de la población de ese lugar lejano, lejano. Confieso ahora que no me inspira para nada volverme rico. Igual sé que en mi rancho no hay ni oficina de patentes ni nada que se le parezca... Me inspira solamente la posibilidad de patentar de forma ordinaria algo: es un mundo de locos... Lástima que pocos se den cuenta y que muchos se lo tomen todo de forma tan seria... (5:02) No encuentro nada de nada de nada de nada. Eso detona, sí, un martillo en mi cabeza, sí ¿Deberá hacer todo de nuevo? Sí, tres programas para el miércoles, sí, siendo hoy martes, sí, de madrugada... Volteo a la ventana para meditar la posible respuesta (y para perder un poco más de tiempo... Muy cierto, muy cierto). Ya está clareando ¿Más café? Por supuesto... (5:22) Decido salir a caminar un poco. Son dos las razones tras esa decisión: no tengo ganas de escribir nada de nada de nada de ese nada de nada de nada que, vaya cosa, no he encontrado (¿será porque tampoco lo he buscado?), y, segundo, porque el calor antes de la salida del sol, no es tan inclemente. Más tarde, lo sé bien, aquello será un ataque de nervios pero sin paredes acolchadas. Caminar ¿Tendrá patente? ¿Cómo se podría cobrar una patente de esa naturaleza ¡Bah! Mejor enciendo el iPod: We bring you beautiful, we bring you sin/We can give you a piece of the universe or we will disappear/never to be seen again... Oh sí, Todos los Tontos Zarparon... Y sólo uno quedó. Y aquí va... Como siempre para siempre y por siempre de siempre... (6:42) Los beneficios de vivir cerca del trabajo. Llegas, te bañas, tomas jugo, otro café... Lo que quieras. Diez minutos y estás ahí... Pienso en eso mientras, ya bañado, con otra taza de café en la mano, cruzo las desnudas calles rumbo al trabajo. Enciendo la radio, vivir de la inercia. El locutor habla y habla y habla... Da el pronostico del clima. Escucho... Hoy no nos asaremos (aún). Sigue dando el santoral y pierde tanto tiempo recordando a gente que conoce que puede tener los nombres celebrados, que acabo mandándolo al carajo. He llegado al trabajo. Por vez primera pienso en el día, en su significado: Bloomsday ¿De esos que me rodean ahora, mientras firmo, les importará algo que hoy sea ese día? (7:15) Inicia la jornada. Una cosa en mi cabeza, la apunto para que no se olvide, aunque no necesito hacerlo... No es mía, es un recuerdo convocado, diría P. ¿Dónde andarás ahora, P.? I can see destiny you sold/Turned into a shinning band of gold (10:30) Charla con Mr. M. Nada nuevo de nada de nada de nada. Me gusta cómo Mr. M. recurre a expresiones a las que sólo puedo definir como extravagantes... A veces me gustaría entender al mar, pero no paso de las olas... No entiendo a las nubes, pero por el sol, no me queda más que apreciarlas... Recurro a la laptop pues jamás me imaginé que una vil máquina de escribir tuviera más futuro que un cambio de bandas... Todo eso lo dijo mientras el punto central de nuestra charla era la falta de interés por la elección de candidatas para el día del estudiante... Según un sondeo que él realizó con diez alumnos, ninguno va a votar el día de la elección y eso, parece, le preocupa mucho. Le pregunto, aprovechando su apunte, si ya decidió por quién va a votar el 5 de julio. Me dice que no va a votar, que nunca ha votado, que todo ya está previsto desde antes, que es un compló... Y vuelve con eso de entender al mar, y en sus ojos... Podría jurarlo, pero no tiene sentido, vi algo que parecía como una ola... Ah, le digo ¿O puedo decirle algo más? (12:40) Dos cosas pasan: primera... un candidato a diputado nos espera en una de las salas de conferencia para dorarnos la píldora. La invitación está extendida, pero, segunda cosa... El supervisor parece entender de forma muy diferente qué significa asistencia voluntaria. Vamos casi a rastras. El amigo ese, el yo quiero ser diputado, pierde el tiempo saludando a los sesenta y tantos que ahí estamos, de la mano. Nos ve directo a los ojos y alarga su brazo izquierdo para palmearte el codo. Intenté discernir algo en su mirada... La verdad, era más interesante tratar de entender al mar... (13:40) Estamos hartos y aquel no sale de yo soy la el camino, yo soy la luz, yo soy la oscuridad que define a la noche... Tanto escuchar la palabra yo me está llevando a querer recuperar el sueño perdido... Evoco algo, nada más para no caer en tentación... I told you not to wander round in the dark/I told you bout the swans that they live in the park/Then I told you bout our kid now he's married to Mabel... Nunca entendí esa letra. Mrs. R. está cerca. Esto le digo: sabe, existe esta canción de sus años mozos cuya letra es un misterio para mí, quizá la escuchó... Se la canturreo... Ella queda dividida: o atiende al apotegma del yo en persona que nos sermonea sobre el significado de la palabra confianza, o a mí... Levanta la mano, no me deja continuar... Espera a que salgamos, por favor... Eso me dice... Pero es tarde... Yo me levanto... Y salgo... Siento que detrás de mí salen muchos, muchos más. Ahí sí me hubiera gustado discernir la mirada de aquel: su auditorio se va, y apenas vas en tu adolescencia... ¿Faltaba algo más por decir? (14:50) Regreso a casa... Bicho me pregunta cómo me fue. B. me dice que me habló alguien de mi pasado. Le pregunto quién era y me dice que sólo eso dijo... ¿Alguien de mi pasado? ¿Dejó número o algo? Me dice que no, sólo preguntó por mí, y cuando supo que no estaba, dejó ese mensaje: le dice por favor que lo busca alguien de su pasado ¿Era hombre o mujer? B. no contesta nada. Sirve la comida. Le comienzo a platicar sobre el yo quiero ser diputado que palmea codos, saluda de mano y tiene mirada de loquito. No parece muy divertida. Enciende la televisión y ahí está Ciro. No sabía que Clapton y Winwood habían sacado semejante disco... La noticia me hace el tarde... Por fin algo que merece ser esperado... (17:36) En lugar de buscar eso que debo encontrar y que no debí olvidar (pues Mr. M. lo espera), me he puesto a escribir todo esto. Mientras lo hago, escucho: We give our life/Spend on time/To only fools who take control/I spend another cold day in hell/Against the odds I fight for my survival... Y eso trae a mi cabeza una dicotomía: mientras que en nuestra porción del mundo, con su religión definida e imitada, la idea del infierno es un lugar encabronadamente caliente, plagado de llamas y de lava, coronado por un chivo de feas facciones y de ojos de loquito también... Y supongo que también habrá algo de magma... En otros lados, con otras religiones, la idea del infierno es una nevera. Sólo faltarían los pingüinos. Bicho quiere salir al parque. Le digo que no podemos porque el calor le haría mal y porque ya me tengo que ir... Recibo un nuevo puchero... (19:30) No puedo creerlo: yo quiero ser diputado tuvo una magnífica idea: quedarse y dar esa cosa que llama charla en los tres turnos. El supervisor de la noche es igual al de la mañana (no entiende qué significa asistencia voluntaria). Intento explicárselo, pero sólo pela los ojos y los dientes. Le digo que me reporte o que haga algo así... Ya fui, no iré de nuevo. Me dice algo así como: allá tú... Y levanta un dedito gordo que, en serio, se me antojó morder. Regreso a mi lugar y alguien me pregunta sobre qué sucede con el mundo ahora, en el que el término invitación era igual a obligación... Recuerdo a Esteban, su respuesta cuando Bloom le preguntó la razón por la que salió de casa de sus padres: para buscar la desgracia, respondió Esteban. Me gustaría responder eso, pero no encuentro la relación... Seguimos con lo nuestro... (21:40) There's must be some way out of here, said the joker to the thief... There's too much confusion... I can't get no relief... Así me siento, así nos sentimos. No reason to get excited, les digo cándidamente... There are here many among us who feel life is but a joke... Nos vamos, pues... Hasta mañana... O mejor dicho, hasta el jueves... (22:20) B. me cuenta que ese alguien de mi pasado volvió a hablar... No dijo nada más, otra vez. Está molesta y no dice nada más. Un escalofrío recorre mi espalda... ¿Y si comienza con eso de: Sí porque anteriormente él no había hecho algo parecido... Qué podría yo hacer? Afortunadamente eso no sucede. Me deja solo... Bicho se ha dormido... Por fin me pongo a buscar eso que ya había hecho, pero que no había encontrado y que Mr. M. espera... (ya hasta un mensaje al teléfono celular me envió: te recuerdo... Sólo eso dice el mensaje... Da de qué pensar)... La noche es cálida... Se antoja un café, pero no me siento ni con ánimos ni con humor para ir a prepararlo... (23:49) ¡Vaya, los encontré! Preparo el envío: tres programas o algo parecido para Mr. M., que me recuerda. Pretendo comenzar a escribir esto... Pretendo hacer eso, pero abro la cuenta del correo electrónico y, vaya, descubro quién era ese alguien de mi pasado... Me mandó un mail... Y sólo es... (00:00)

Bloomsday ¿Fin?...            



Atentamente, el Duende Callejero... 

10 Personajes célebres que aún no mueren, opinaron...:

Joel Meza dijo...

Esos irlandeses, siempre buscando pretextos para pistear.

Ana A. dijo...

¿uh?

El Duende Callejero dijo...

Ana: Lee el ¿Y Esto Qué?

Jo.

Joel Meza dijo...

A'i'tá otro Bloomsday para el "Y ésto, ¿qué?", como el que pusiste hace unos días: otra morrita robada y recuperada (no puedo ni imaginarme la odisea de los papás). Chinche gente, qué ganas de joder.

El Duende Callejero dijo...

Hombre... Hasta hoy tendré chance de "subir el texto".

Y entiendo que el buen Portnoy anda en las mismas. Jo. A fin de cuentas era un experimento... Primero... A ver cómo salió.

Portnoy dijo...

Entonces, ¿encontramos la desgracia?
Gracias por tu colaboración

El Duende Callejero dijo...

Hombre, claro.

Y no, gracias a ti J., por convocar esta locura. Hagámoslo otra vez.

Joel Meza dijo...

Ah, Duende, ya salió el peine de dónde sacas pa' completar el chivo. Así que prostituyéndote en la universidad... tch, tch, tch...

El Duende Callejero dijo...

Psss... Lo dice una diputada... Así debe ser... ¿No?

Y sé de "otro"... Que según esos despojos de la buena voluntad llamados diputados, andará en las mismas tenebras... Jo. Diga, también trabaja en una universida´y es de Sinaloa y la diputada fue pareja: TODAS, dijo (las universidades, no vaya a pensar asté otra cosa)... Y pa' muestra de la neura, un botón:

http://www.noroeste.com.mx/publicaciones.php?id=486563

Esa frase, joder... Esa frase ya me hizo la semana:

"Imagino el dolor y la impotencia que sienten las muchachitas y madres que han sido víctimas de estos delincuentes. Imagino las amenazas de las que son objeto, para mantener en silencio estos cobardes delitos, la impunidad es un cáncer y crece con el silencio."

Joel Meza dijo...

Sniff, sniff...
Y qué tal esta otra joyita de la valiente diputada, al final de la misma nota:
"Asumo la responsabilidad de mis denuncias, que no tiene ni nombre ni apellido porque determinarlos le corresponde exclusivamente a las autoridades de justicia."

Así hasta yo me animo...
(Andale, sicierto: "dijeron a todas, ¡y a todas!" Quién los viera tan seriecitos acariciando gatos careconejos.)