¿Será?

Al menos eso es lo que cree Hal Masonberg. Su carrera cinematográfica comienza por 1992, cuando es el asistente del producción de dos películas clase B: Demonic Toys, y ese extraño remake-no-oficial a Invasión of the Body Snatchers, que es Seedpeople (ambas de Peter Manoogian y disponibles en cualquier botadero de su preferencia). Luego, en 1993, le toca ser parte del departamento de casting de la película de Lasse Hallström: What’s Eating Gilbert Grape. Después, en 1994, aparece detrás de la cámara para dirigir su propio guión en un corto llamado Mrs. Greer… Una historia que, por cierto, no tiene nada que ver con el horror y el terror. Y bueno, luego sigue alternando entre departamentos de producción, casting y demás. Lo cierto es que, por esos años, según cuenta, en conjunto con Teal Minton, un asistente de edición de varios video-homes y video-clips, desarrollan una idea para un guión que tardaría ocho largos y tortuosos años gestándose; ocho años luchando, según eso, contra la adversidad y contra todos, sólo para ser fieles a su idea principal de que una buena película de horror y terror no debe ser sólo tripas, sangre y chamacas semi-encueradas corriendo con pasitos cortos, con las manos en la cabeza, y el grito a flor de piel; perseguidas por el monstruo o psicópata en turno. No, una buena película de horror y terror debe ser real, más interesada por los personajes, con la menor truculencia posible.
Su defensa: tres revisiones personales a tres películas por todos conocidas. La primera, obvio, Invasión of the Body Snatchers (1956, de Don Siegel), que en realidad trata sobre el peligro que significaba el comunismo ruso para The American Way Of Life. La segunda, Rosemary’s Baby (1968, de Roman Polanski), que verdaderamente trataba sobre el nuevo papel que desempeña la mujer en las sociedades modernas: a la par con los hombres, escalando posiciones sociales debido a la apertura laboral, pero nunca ajenas a su labor de ser los pilares sobre los que se sostiene la más grande institución social, la familia. Y, además, ser las únicas responsables reales de lo que sucede con cada uno de los integrantes de las tales familias.

La tercera, también obviamente, fue The Exorcist (1973, de William Friedkin). Una película cuya trama principal es la incapacidad de una madre norteamericana moderna (madre soltera, autosuficiente, de carácter fuerte y decidido), para conectar con su hija adolescente, abriendo una brecha generacional dura, que hasta borda la locura para ambas.
Masonberg plantea que su guión recogía esa forma de ver al cine de horror y terror, sólo que alimentándose de la propia realidad que a él le tocaba sufrir: 9/11, la Guerra de Irak, las balaceras dentro de las High Schools… Todo con una sola pregunta posible ¿Qué futuro les depara a las nuevas generaciones? ¿Qué harán ellos con este mundo que le estamos legando?
La respuesta, The Plague. Un guión que, durante esos ocho años, anduvo entrando y saliendo de oficinas de producción, además de mutando. Según su autor, durante esos ocho años, todos le dijeron más o menos lo mismo: We love it, but we can't make it here. It's too timely, too sensitive. But let us know if you get it made cause we'd like to see it!

Así, la producción tuvo que ajustar al presupuesto. Y aunque, desde etapas tempranas se fijó que el posible destino de la película sería la televisión (un telefilm vendido a Sony Pictures y distribuido al resto del mundo por Screen Gems), a Masonberg no pareció molestarle en lo absoluto. Las groserías y demás fueron removidas del guión en etapas tempranas, junto a la sanguinolencia excesiva. Se trasladó con todo su equipo a Winnipeg, Canadá; aceptó como protagonista a James Van Der Beek (famoso por su papel de Dawson Leery en la serie de televisión Dawson’s Creek; y para nada una buena opción para un protagónico en una película de horror y terror que quiera salir del montón), y gritó su primer ¡Action!…

20 días después, la producción de The Plague había terminado sin ningún incidente. De regreso a Los Angeles con las latas para iniciar la post-producción, es cuando inicia su propia película de terror. Y esta, como le gusta, era una historia demasiado real.

La edición de la película estaba programada para seis semanas. Masonberg invitó a los productores de Seraphin para que lo acompañaran; sólo uno aceptó. Y dice el director, lo ayudó mucho. El resto se mostraron distantes, agrios. A la segunda o tercer semana, se confirmaron sus sospechas: la versión que estaba quedando, no le satisfacía a los altos mandos del estudio. Ellos querían, demandaban, una versión más rápida, más viseral. Masonberg dice que terminó una edición rápida para mostrarla a los productores. Y la respuesta fue sencilla: los productores esperaron a que terminara su contrato, lo escoltaron a la puerta, le dijeron gracias, de aquí en adelante nos encargamos nosotros… Y listo… La película fue re-editada (y hasta se dice que volvieron a re-grabar ciertas escenas), pasó modestamente a los cines para después aparecer en los estantes de video bajo el nombre de Clive Barker’s The Plague (2006).

Masonberg intentó contactar con los productores, ir a la sala de edición; nadie le devolvió la llamada y no le abrieron la puerta. Intentó contactar a Barker, pero no lo dejaron (supongo que no fue al Comic-Con o a los festivales de Rue Morgue, pero bueno). Por alguna razón no demandó a la compañía. Nada. Sólo se fue a Canadá a descansar. Allá recordó que tenía los rushes diarios grabados en video en varios DVDs, regresó a Los Angeles, vió cómo se estrenaba The Plague ante una parvada de malos comentarios, y se encerró durante siete meses a editar su versión de la película en una Macbook con el Final Cut. Al terminar su versión, editada, musicalizada y con efectos especiales hechos por él mismo, comenzó a mostrarla a conocidos y gente del medio, pero que, por contrato, no puede comercializar (la compañía de Barker, junto a Sony, siguen teniendo los derechos totales sobre la película).

Editó, además, un documental llamado: Spreading the Plague, acompañado de su propio webpage, en el que insta al que quiera ayudarlo, firme una petición para sacar a la luz lo que él llama como: The Plague, Writers & Director's Cut. Luego, al ver para qué le sirvieron los representantes y productores asociados, funda su propia compañía: Off Leash Films, abre un blog y anda animado, otra vez junto a Minton, en levantar un nuevo proyecto ahora alejado del horror y terror: Clean.
¿Entonces... Lo que le pasa a Barker con su Midninght Meat Train es castigo divino?
The Plague, conocida en México como Batalla en el Inferno, se presentó en DVD por parte de Sony Pictures. La edición en México contiene, además, comentario del elenco y del editor (Ed Marx), más algunas escenas eliminadas.
¿Y cómo está?
Próximamente…
Atentamente, el Duende Callejero…
9 Personajes célebres que aún no mueren, opinaron...:
Deja tú cómo está la "oficial". Lo chistoso sería que la "Writers and Director's Cut" fuera un churrazo y que dijéramos: ¿por ésto era todo el brete???
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Y, sí, suena como karma para Barker.
Pensé lo mismo que Joel.
Pues es una lástima que nunca se verá ese director's cut. Sniff.
Más que castigo divino, suena justicia poética, je.
Joel: Hasta eso que The Producer's Cut, como le dicen, tiene buen arranque. El final es interesante, pero la parte media (la supuesta corretiza de rigor, sin gore y sin muchos gritos, pero sí choros a la Lucas), es insufrible. Como teleplay está pasable para un fin de semana. Mejor que las adaptaciones de horror de cualquier canal de paga. Lo malo... Que la "versión original" está más enfocada al chorerio (perdón: character development) que a otra cosa.
Josafat: ¿Qué Barker se lo merece por gacho? Quizá, quizá.
Pax: Pues firma la petición. Total, chance y el director te la mandan por correo si le dices que eres crítico independiente, con blog, y le juntas 100 firmas. Yo lo voy a hacer sólo por morbo... Y le junto 200 firmas.
Tres cosas sobre Clive:
1. Está amargado, pero no más que yo.
2. Película que produce y sobre la que no ejerce control, película que es "una más del montón". Ejemplo: casi llevó de la mano a Bernard Rose en Candyman, y le salió aceptable, no del montón, etc. Pero pues, esta de "The plague", aunque no la he visto, parece que no salió nada bien, y hasta me nace decir que la versión del director de ésta estará más jodida que "Apocalypse Now Redux".
3. Es una lástima que no dirija la adaptación de la preciosa "The thief of always".
Ahh, y se me olvidaba algo: eso les pasa por andar metiendo al joto ese de Dawson's Creek.
Mmm... No creo que Clive esté amargado. Siempre lo veo riéndose y comentando cosas sin sentido. Además, vive con su fotógrafo de cabecera, que lo pinta de colores y le toma fotos extrañas y además, las publica. Sólo con lo que le pagó Disney por sus títulos de Arabat tiene para estar contendo dos vidas y media nuestras.
Y lo que pasó con The Plague me parece que fue más un problema de los productores que de él mismo. A Barker lo veo más entretenido pintando o haciendo proyectos de juguetes sufridos que produciendo cine... De ser así ¿Cuántas de esas películas anunciadas en la pasada década ya existirían?
y sí, por ahí va la tal versión del director...
Y qué bueno que no se ha hecho The Thief of Always. Mejor que se quede en el libro y el cómic. Que la próxima película sobre Coraline, de Gaiman, me hace pensar mal sobre las adaptaciones a ese tipo de material.
No, no, no conozco al Barker, sólo que pienso en la ironía de que tanto show para que el director's cut no sea mejor que la que ya salió.
Pues sin parecer mala leche, por lo visto y lo leído (y en parte, imaginado), creo que por ahí va la cosa.
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