miércoles, 20 de agosto de 2008

El Diablo... Probablemente...


Más que miedo, la centenaria figura del Diablo, al menos en el Arte, parece despertar tanto devoción como franca curiosidad. Desde su invención en la Edad Media, como contraparte de todo lo bueno, lo correcto, lo deseable; ha hecho que gran parte de los inconformes, y los claramente señalados como anatemas sociales, la evoquen ya no como una figura para adorar, sí como una muestra de que se debe luchar ante cualquier precio.

El Diablo como personaje, ha estado presente en todas las artes. Con mayor juego, claro, en las artes visuales ¿La razón? Sencilla, el efectismo que denota su propia aura hace que lo demoníaco, gráficamente, sea rentable: el fuego, los cuernos, las sombras, los guiños, la sangre, la locura vuelta monocromáticos acentos, el dolor vuelto o una pincelada o sólo una nota que destacará sobre todo aquello blanco, puro, azul claro o enteramente definido; sumándole a todo lo anterior, ese ejercito simbólico hermenéutico, que deja como resultado una obra cuya seducción, ni el más converso parece capaz ignorar.

Pleased to meet you, hope you guess my name… ¿Lo recuerdan?

Sin embargo, en los noventa, la figura del Diablo apareció deslavada en diferentes vitrales. Y había tantos, unos tan, tan malos, que intentar verlos todos se antojaba una tarea para bobos. Resulta por ello lamentable, que uno de esas pocas piezas ampliamente recomendables, sean ahora parte de ese museo de cosas perdidas: Mr. Frost (1990, Francia, Inglaterra), película dirigida por Philip Setbon (Paris, 1957), intenta con méritos, algo que se antoja inalcanzable: racionalizar tanto a la figura del Diablo como a su poder y, sí, su encanto.

Jeff Goldblum encarna al Mr. Frost del título; un solitario, extraño y acaudalado hombre, que vive en una mansión. Una noche, aprovechando la ausencia de Frost, unos ladrones entran en su casa, sólo para salir despavoridos al encontrar un cadáver. Al otro día, la policía, alertada por una llamada anónima, entra en la mansión y encuentran a un muy cortés Frost, enterrando en su patio no a uno, sino a cerca de veinte cadáveres. Frost no niega que él sea el culpable de aquellos crímenes, sin embargo su actitud fría, tranquila y hasta amable, hacen que los investigadores duden de su cordura. Por ello, es internado en un hospital psiquiátrico para su evaluación. Sin embargo, al entrar en la institución, Frost decide guardar silencio.


Dos años pasan. Frost y su escándalo ya no son recordados más que por el terco detective Felix Detweiler (Alan Bates), cuya investigación lo ha sumido en un estado de histeria clásico: no encuentra ni quién es en realidad el tal Frost, ni de dónde proviene su fortuna, ni huellas de su pasado. Nada. Frost es sólo el hombre que apareció, tiene dinero, compró una mansión, es responsable de más de una veintena de homicidios, se entregó sin ofrecer resistencia, fue internado en un manicomio, y desde entonces no ha dicho una sola palabra. Sin embargo, la llegada de la doctora Sarah Day (Kathy Bates), de pronto interesada por el caso, hace que Frost vuelva a hablar, sólo para contar su historia y desplegar entre todos los que lo rodean, algo que sólo puede describirse como una diabólica influencia.


¿Es, pues, Mr. Frost el Diablo en su forma humana? ¿O quién es Mr. Frost y qué quiere?

Because I'm chaos, it is my destiny to destroy… Dice Mr. Frost, y nosotros sólo podemos, cómo él ya lo hizo: guardar silencio.


Setbon toma el guión que escribió junto a Derry Hall, Brad Lynch y Louise Vincent, e intenta convencernos sobre la verdadera naturaleza del miedo: algo que no versa sobre lo desconocido, algo que sí trata sobre aquello que comprendemos y entendemos cabalmente. Es de agradecer, pues, su interés más por crear ambientes gracias al notable trabajo de fotografía y actuación, que por el efectismo gratuito. Y gran parte de ese logro recae en un inspirado Goldblum, que da una nota alta presentando a Frost con esa voz media, mirada fría y fija, e irresistible encanto. Un año antes de que Hopkins fuera reconocido como una supuesta encarnación del Diablo en forma humana en Silence of The Lambs (hermana de esta película en más de una cosa), Goldblum ya había sentado cátedra al respecto, resolviendo de forma genial lo que significa personificar al mal.


Desgraciadamente, lo repito, 1990 fue un mal año. Frost se estrenó a la sombra de The Exorcist III: Legion, de William Peter Blatty; película que, quizá no fuera tan mala, quizá sólo le sobró que la Fox se empeñara en hacerla parte de la saga Exorcist… Y sí, unos meses antes de la ya mencionada Silence of the Lambs. Hasta la fecha, que yo sepa, no existe en DVD oficial. Sólo podía rentarse en un VHS que, seguramente, ahora debe estar mohoso o de plano ser hormiguero. Y de no ser así, entonces se atrapó en algunos canales marca Cinema Golden Choice para abajo, y de madrugada. Lástima, Mr. Frost es un notable documento sobre el Mal, así con mayúsculas. Un ejercicio rara vez visto, pocas veces imitado, rara vez resuelto con tanta maestría. Una telaraña convertida en película, a la espera de sus espectadores-moscas.

¿Oh, Anchor Bay, podrás ayudarnos en ésta?

Atentamente, el Duende Callejero

5 Personajes célebres que aún no mueren, opinaron...:

Carl Zand dijo...

Exacto. Esta la vi en VHS hace ya un cabronazo de años. Recuerdo que mi papá la rentó. En el video del parque, por cierto. Recuerdo que yo me creí el cabrón personaje por un par de semanas asustando a la raza de la escuela y sobre todo a los maestros que casi me meten a un asilo como a Goldblum. Salud.

El Duende Callejero dijo...

My fricking nigga... Mr. Frost indeed. Por cierto, los niggas aquellos se hicieron bola y no dejaron los libros... Chingado. No mandes a hacer a un nigga el trabajo de un nigga.

Paxton Hernandez dijo...

Bueno, Anchoy Bay ha rescatado algunas joyas de la basura. Hubo una película del maratón paxton 2008 que editó en DVD, pero por el momento no recuerdo cuál es.

Qué pinche memoria.

Ad Ayin dijo...

Nada de nada. Ya la busque en amazon y en varias mas, solo la encontre en VHS en el amazon de UK. Aunque en el Blockbuster la tienen (como "El Maligno Mr. Frost) dice que no hay existencia.

Hablando de diablos, me acorde de 2 muy opuestos. El de DeNiro en Corazon Satanico y uno de los peores que he visto (aunque el actor es muy bueno) encarnado por Gabriel Byrne en el churro culposo de End of Days.

La seguire buscando

El Duende Callejero dijo...

Yo la tengo. Si quieres, te la mando. Por cierto, Paxton, mándame un correo a mi mail con vuestras direcciones.

Y más diablos memorables: Al "Hoo-Ah" Pacino en el Abogado del Diablo. Peter Stormare en Constantine. Viggo Mortensen en The Prophecy. Gary Oldman en uno de los comerciales de BMW. Terence Stamp en En Compañía de Lobos. Enrique Rocha en Satánico Pandemonio. Benjamin Christensen en Haxan y... Claro, Elizabeth Hurley en Al Diablo con el Diablo más Emmanuelle Seigner en La Novena Puerta. Ah, se me escapa Harvey Keitel en Little Nicky.