
Para Joel Meza.
Over the years, I have had my fair share of "narrow escapes" when it comes to health and I felt that I simply could not do months and months of touring each year anymore and I expressed this to the other guys from the outset. I'm absolutely fine at the moment, but want to stay that way, so I suggested to the new management that we perhaps limited the shows we would do and make each show something special, but this was rejected with the management feeling that lengthy touring was the answer for the band… It was therefore with an extremely heavy heart that I had to say to the guys that I could not be part of a massive long term touring schedule as I did not feel it right for the band musically and also for the band member's health. We are a democratic band and I accept that I was a sole voice in this thinking.
Con estas palabras, el pasado 14 de marzo, el veterano Rick Wakeman (Perivale, Londres, 1949) anunciaba que volvía a romper con Yes y, claro, con su inminente gira mundial para celebrar los 40 años de la agrupación, aportando, según algunos, una temprana palada a la cada vez más omnisciente tumba que circunda al longevo grupo. Como consuelo queda, creo, el hecho de que uno de los hijos del teclista (Oliver), sea quien esté sobre el escenario en su lugar.
Tal noticia provocó el regreso de un viejo debate entre algunos conocidos: la relevancia de un teclista dentro de un grupo de rock es, comparándola con la posición de guitarrista, baterista, vocalista o hasta del bajista; uno de los debates menos populares del gremio ¿En serio es indispensable tener a alguien encargado de aporrear pianos, órganos, sintetizadores o acordeones, dentro de un grupo de rock? ¿No es cierto que, actualmente, un mero ordenador programado puede suplirlo y ni se notaría la diferencia? ¿O cuál es su función, pues?
Ni modo… Estas preguntas surgen tras haber pasado (y sobrevivido), a esa a veces nefasta década de los ochenta (una década donde el uso y abuso del teclado, sea en forma de sintetizador o de piano eléctrico, dilapidó, de alguna forma, su propia valía). Además, la notable perversión mediática ha hecho que no sea raro que ahora, cuando uno escucha uno de esos clásicos discos setenteros, llegue alguien a tu lado, regularmente un joven, y sin meditarlo mucho, acabe preguntándote si de qué circo es esa pieza.
Lo chistoso, claro, es que ahora, esos mismos jóvenes que idolatran a grupos como Muse, Radiohead, Porcupine Tree, The Mars Volta, Dead Cab For Cutie, Coheed and Cambria o Coldplay, digan que el escuchar Trampled Under Foot de Led Zeppelin, les resultó desde cómico hasta aburrido.
Y la culpa del anterior comentario… Claro, el supuesto uso circense de un grandioso y corrosivo hammond, cortesía del siempre genial aunque eternamente menospreciado John Paul Jones.
Por eso ahora, como una suerte de tributo, enlisto aquí a quienes han sido (y siguen siendo), mis teclistas favoritos. O bueno, esos seres que en su momento dado, me empujaron a pasar cinco años estudiando piano.
Iniciemos, pues, con la santa trinidad:

Rick Wakeman. Siendo un destacado músico de estudio, llega a una entonces joven y prometedora agrupación llamada Yes. Era 1971, Wakeman sustituía a Tony Kaye, miembro fundador, grabando el ahora indispensable disco Fragile y, de paso, estampando su marca. Wakeman sale de la agrupación por vez primera en 1977, tras la gira de Tales From The Topographic Ocean, dice que harto del ambiente que rodeaba al grupo y viendo nacer una prometedora carrera solista que, desgraciadamente, a causa de sus abusos con el alcohol y las drogas, y a pesar de su temprano éxito, nunca logró despegar. Regresa a Yes en 1978, grabando dos geniales discos: Looking For The One y Tormato. Y a partir de ese momento, su relación con Yes ha sido intermitente… Entra, sale, hace giras o presentaciones especiales, anuncia su retiro, saca un disco en solitario o con algún miembro activo o ex-miembro de Yes, musicaliza alguna película clase B, etcétera. Wakeman, famoso por su incendiaria y fantástica viguerías en el moog o en el órgano hammond, es uno de los pioneros del uso del mellotron y de la orquestación por medio de sintetizadores, además de sus notables duelos con el guitarrista Steve Howe o con el mismísimo Jon Anderson, gestas que definieron no sólo el estilo del grupo, sino también el destino de eso que más tarde sería llamado ostentosamente como Rock Progresivo.

Keith Emerson (Todmorden, Inglaterra, 1944), otro representante de eso que llaman Rock Progresivo. Notable teclista especializado en el desarrollo de escalas inhumanas, adaptaciones libres de piezas de compositores clásicos, aporreo de pianos, apuñalamientos de hammonds y juegos insalubres de cánones entre sintetizadores (mientras sus compañeros en turno, sea un baterista como Carl Palmer o Cozy Powell, y un bajista-vocalista como Greg Lake o Robert Berry, se eternizan proporcionándole su respectivo colchón sonoro). A Emerson o se le odia o se le ama, no hay más. Su proyecto más famoso (sí, proyecto: él es jefe), ELP (Emerson, Lake & Palmer), lleva más de diez años inactivo. No importa, él sigue presentándose, sacando a relucir sus viejas composiciones-adaptaciones, o musicalizando también películas clase B cuando así se lo piden (y le pagan, por supuesto). Su punto débil, si lo tiene, el apartado compositivo. Si se revisan las canciones de sus dos agrupaciones más famosas: The Nice o ELP, descubriremos que ninguna de sus piezas más recordadas y coreadas (no deseo usar el término éxito), ha sido compuesta por él. O son adaptaciones demasiado libres de temas clásicos o, de plano, composiciones grupales en las que se transpira el aura lullaby de Greg Lake.

Tony Banks (Sussex, Inglaterra, 1950). Emblemático multi-instrumentista, conocido por su trabajo en Genesis. A diferencia de los dos anteriores teclistas, cuya mayor valía está en el incendiario despliegue tras los hammonds, Banks se especializa en el piano y la guitarra acústica de 12 cuerdas, para, posteriormente, decantarse en el uso de los sintetizadores. Aunque, si uno conoce la música de Genesis, entenderá la razón por la que su trabajo no es tan reconocido como los anteriores: a diferencia de ELP y Yes, Genesis es un grupo en el que todos sus integrantes van aportando pequeñas ideas que, como dice Phil Collins, baterista y vocalista de Genesis en sus encarnaciones posteriores a 1979, van apilándose para conformar la gran idea en la que se convertirá la canción. Eso sí, Banks siempre será citado como la fuerza creativa tras cada composición. Es, también, aunque aquí sí que no sé si para bien o para mal, un innovador en el uso de cajas de ritmo (escuchar el disco de 1980: Duke, y el de 1981: Abacab). Su marca: los acordes arpegiados y su técnica de manos cruzadas (la derecha toca lo de la izquierda y viceversa, permitiendo complicadas figuras como la que sirve de base a The Carpet Crawlers).
Y ahora... El resto:
Jon Lord (Leicester, Inglaterra, 1941). Si el mote de bestia debería pertenecerle a un teclista, Jon Lord se lo llevaría sin empacho alguno. Fundador de Deep Purple, junto a Ian Paice, en 1968, famoso por llevar un extremo más allá al blues-rock, mezclándolo con elementos clásicos y barrocos, que culminaron tempranamente con su incomprendida obra magna: Concerto for Group and Orchestra, de 1969. De todos los anteriores, él es el único que se ha retirado, además de ser el que más ha trabajado con orquestas. Dejó los escenarios en 2002, por motivos de salud, para dedicarse a una exitosa carrera como compositor de conciertos y piezas de cámara. También, a diferencia de los anteriores, él no se aventuró con los sintetizadores, prefiriendo el piano y los hammonds sobre todas las cosas. Inolvidables sus batallas con el siempre volátil Ritchie Blackmore en el Made In Japan, concretamente durante la inclasificable The Mule. Increíble que el clásico fraseo pentatónico que ahora parece definir a todo guitarrista virtuoso, sea sólo un eco de sus acostumbrados despliegues neo-clásicos (para mayor información, por supuesto, escuchar sus solos en Highway Star y en Burn). También, a diferencia de los anteriores, Lord logró separarse de su grupo madre, para iniciar un periplo exitoso, aunque algo más modesto, en otra agrupación clásica: Whitesnake, junto a los entonces también ex–Deep Purple, David Coverdale e Ian Paice.
Ken Hensley (Londres, Inglaterra, 1945). Para su mala suerte, su despegue como instrumentista y compositor, coincidió con el cenit de Jon Lord y sus Deep Purple, opacándolo. Hensley, figura clave tras la primera década de vida de Uriah Heep, consolidó su valía como un estupendo compositor y arreglista, además de ser un denotado productor y, claro, guitarrista, vocalista y, por supuesto, teclista, de forma gradual. Quizá no tan impresionante como Lord, tan virtuoso como Wakeman, ni incendiario como Emerson, aunque sí más movido que Banks; Hensley se caracteriza por su cargado y complejo uso de atmósferas cortesía de un muro de hammonds, y por su afilado gusto por correctos solos a dos manos. Cosa extraña, no se caracteriza ni por los sintetizadores, ni por los pianos. Pionero en el desarrollo de la figura del teclista-multi-instrumentista-show-man, que, tras impresionar con una compleja introducción en órgano, arremete con un potente riff tras una Les Paul, para hacerle segunda al vocalista del momento (sea David Byron, John Wetton o John Lawton), para después doblar el solo del buenazo de Mick Box en la guitarra, y sentarse otra vez tras las teclas, volteándose justo a tiempo para culminar con un final con slide. Durante los setenta, fue el compositor de todas las grandes canciones de Uriah Heep, agrupación que dejó en 1980 para dedicarse a una errática carrera solista. En esos años sólo consiguió ser músico en estudio para varios grupos (a destacar su participación en Blackfoot, donde sí tocó sintetizador, de 1982-85). Mientras que en los noventa, apenas y se dejó ver. Pero, entrado el nuevo siglo, regresó temporalmente a Uriah Heep para unos conciertos especiales y, a partir de ese momento, re-fundó la Ken Hensley Band, con la que ha venido presentándose al menos un par de fechas cada año.
Y, finalmente...

Billy Joel (Bronx, New York, 1941). Quizá no propiamente la figura que debería cerrar una lista como esta, pero, ni modo… Son mis preferencias y, en lo que a mi concierne, sin Billy Joel mi interés por la música rock no existiría. Ex-boxeador, ex-pandillero, se salvó de ir a Vietnam debido a que, tras el divorcio de sus padres, él se convirtió en el único soporte de su madre y hermana, por lo que el gobierno norteamericano le otorgó una suerte de indulto; gracias, en parte, a ello, fue desarrollando una carrera musical desde temprana edad. Su padre, a pesar de ser un obrero, tenía formación clásica, misma que enseñó a su hijo. En su adolescencia, junto al baterista Jon Small, formó el dueto progresivo Attila, con el que logró grabar dos discos. De ahí se instala en amenizar bares, tocar en estudios, y lo que fuera con tal de vivir de la música, hasta que logra un contrato con una compañía discográfica pequeña (Family Productions), editando Cold Spring Harbor en 1971… Un disco que, debido a un error con la velocidad de los masters en los que fue grabado, constituyó un serio revés para Joel. Su voz aparece distorsionada por la velocidad, cosa que casi dilapida su carrera cuando la gente, esperando encontrar a un cantante de voz quizá gangosa, pero casi angelical, se encuentra con un grave masticador de blues, escupiendo: Everybody loves you now... Fue el inteligente movimiento de grabar, en un concierto, una canción que quedó fuera de la sesión de Cold Spring..., Captain Jack, entonces modesto éxito en las ondas underground, lo que logró que Columbia se interesara en él, contratándolo para la grabación de su segundo disco: Piano Man, en 1973. El resto, supongo yo, es historia.
Bueno, he aquí sólo una muestra de mis aficiones. Sí, me faltaron muchos ¿Por qué metí, al final, al Joel y dejé fuera a Elton John? ¿Por qué ni me inmuté en meter por ahí a Richard Wright? ¿No merece estar por ahí el tal Jon Paul Jones?
Son las cosas de la vida… Qué decir.
Atentamente, el Duende Callejero…

13 comentarios:
Wow. Billy Joel. ¿Qué sería del rock sin él? ¿Qué sería de mis gustos musicales sin él? Ese sí es un artista y no chingaderas.
De los grupos que mencionas sólo idolatro a Radiohead.
¿Qué pasó con el Lynch y su visión de la dalia negra?
Sniff...
Fíjate que a mí me gustan todos, salvo, quizá, Coheed and Cambria, a los que tengo que tener demasiada paciencia. Esas voces chillonas, creo. En fin. Lo que sí me pudre, por decirlo en términos de la adorable muñequita de sololoi, es que ahora, a la gente que le gusten esos grupos, determine, bien frescas, que entre Emerson, Lake & Palmer, Yes y Dream Theater, no hay nada que ver, cuando, sin haber existido los dos primeros, difícilmente tuvieramos a los segundos. Igual con Pink Floyd, Led Zeppelin, Genesis y Radiohead. Sé que el gusto es personal, que se rompe en géneros, etcétera... Pero de eso a cerrarse y decir: chale, qué tienen que ver... Uta... Qué lástima.
Y ya ando escribiendo eso. Conste... Hasta me he dado a la tarea de capturar unas imágenes que ilustren todo eso. Ahí están, en la película... Y seré mamón... Estructuralista... ¡Jajajajaja!
weeey! esta muy largo, tengo weba y hay mucha gente peluda!
uuuy me ashusta!
¿quien es el animal que hay que asesinar por decir que Trampled under foot es "comica"?
Se llama David. En parte él inspiró este post. Estaba escuchando a Led Zeppelin en el iPod cuando llega e insiste en que le preste mis audifonos tras decirle que escuchaba a Zeppelin. Me dijo que le habían hablado de ellos, pero que no los conocía... Se los presté, me tenía harto... Los escuchó un rato... Me dijo que pasara de canción en canción hasta que terminó el disco, se quitó los audifonos y me dijo: de qué circo es esa música o qué pedo... Está re-cómica... Nombre, qué asco... Mejor Coheed & Cambria ¿Los conoce? Le dije que sí y le pregunté qué disco tenía. Me respondió sin alterarse, que ninguno. Bajó unas canciones... mp3s sueltos. Igual pensé no en matarlo, sí en escupirle.
Aunque hay verdad en lo que decís, me parece que te vas un poco por las ramas.
Aguante Bach.
Humanoide: ¿En qué cosa de las tantas que dije? Confieso que me intriga la posible respuesta.
Hey, Duende, felicidades por el nuevo post (y muchas gracias); como decía antes, ya se le extrañaba.
La Santísima Trinidad, Wakeman, Emerson y Banks, definitivamente. Confieso que conforme lo iba leyendo me preguntaba si en algún momento habría una mención a Billy Joel (no tanto a Elton John, hasta éso), por alguna discusión pasada sobre Piano Man.
Y es cierto, de varios años para acá, viendo algún concierto más o menos reciente de Yes (o hasta Rush, con Lee dándole a los teclados mientras aporrea el bajo), me ha asaltado la idea de la gracia que pueda tener algo así con el uso de ordenadores en el escenario ("en mish tiemposh" otra vez -por cierto, genial la foto del Emerson con todo el cablerío en el panel).
Ah, y otro punto totalmente en el clavo: esas interminables discusiones sobre qué configuración de una banda es legítima y cuál espuria, para usar términos de moda (claro que, mi gusto personal sobre Yes, es con Wakeman). También recuerdo lo mismo, en cuanto a cantantes/líderes, en Genesis (¿Gabriel o Collins? casi casi nos divide como a los Montesco y los Capuleto...).
Pero como dijeran McCartney y Wonder sobre el ébano y el marfil, precisamente. Why can't we?
(Y sí, viva Bach.)
Mmm, Duende, ¿por qué no reflexiona? No se abstenga! Nos gustan sus sesos...
Por cierto, no había leído tu comentario en Por el lado oscuro del camino 'chas gracias!!!
Re: The Strangers.
Recuerdo que en un comentario, expresaste que The Strangers era como el remake gringo de Ils. Espero que esté mejor que esa basura francesa.
Jeje.
Saludos!!!
De nada, Pax. Y sí, yo también lo espero.
buena la noche, profe
paso de volada a dejarle mis saludos
jeeje
me acorde porque el otro día lo ví dando sus clases cuando yo iba a la mía
bueno..
nos vemos luego profeeee
adiu
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